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  • El Teatro Griego volvió a ser un espacio de encuentro a partir de la música con 9 bandas locales, de Buenos Aires y Mendoza.
  • Se trató de la octava edición del festival gratuito organizado por el municipio con acento en la perspectiva de género.

El Teatro Griego volvió a ser territorio de diversos encuentros movilizados por la música. Es que la ciudad vivió la octava edición del Griego Rock, un festival gratuito organizado desde la Municipalidad de Córdoba para visibilizar la escena local, conectando redes de grupos y artistas, proyectos y públicos. Este año, la programación puso el acento en la perspectiva de género y contó con curaduría de Carolina Merlo, líder de Fly Fly Caroline.

Desafiando los pronósticos climáticos, comenzó a las 17.30 con sets que fueron sucediéndose uno a uno según el horario pautado. Desde las 18 y hasta las 00 del domingo 3 hicieron lo propio la cordobesa Martina Malbrán, seguida de la propuesta de Mariana Päraway, que desde Mendoza ofreció un mensaje muy simple, ocupada entre sus canciones y que la gente disfrutara. Más tarde fue chance de Araceli Bonfigli Grupo, desde Villa María y hacia las 19.45, turno del grupo más joven —y el único metalero— de la noche: Headache, beneficiado por el programa Música Emergente, formado por alumnos secundarios con actitud de sobra.
Después se presentaron Rudy, con una propuesta muy clara, estilo y formación muy cerrada e interesante; y La Cuota Ácida con Fabri Morás (ex Sur Oculto) al mando, con un show muy artístico y contundente. Pasando las 21.30, Sincronave ofreció un beat sincero y emocionante. Las últimas dos bandas de la noche fueron Marina Fages, desde Buenos Aires, completamente integrada por mujeres y con un planteo energético, intenso y audaz; y de local, los Telescopios cerrando.
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El tono predominante fue de indie rock con bandas muy entusiastas y felices de compartir el espacio. Los breves intervalos corrieron por cuenta del DJ, amenizando también con atractiva puesta de imágenes. Las bandas tocaron entre 25 y 40 minutos cada una, con un esquema técnico de alta calidad.
Como suele ser en estos eventos, el público fue muy variado —hecho de familias, amigas y amigos, de distintas edades— y acompañó toda la tarde y la noche protagonizando otra memorable fiesta de la música al aire libre.
En palabras de Caro Merlo: “Lo mejor que deja este Griego es el mix de mundos, la cantidad de músicas/os que tocaron por primera vez en un escenario tan grande y que los públicos tengan esa posibilidad… una fiesta popular del público y de los artistas de Córdoba”.

Con todo, el Griego logra una madurez a base de construir una instancia sectorial que fomenta la música local, teniendo en cuenta que con cada edición, el evento fue señalando de alguna manera a diversas músicas y músicos de la Ciudad. Otro rasgo importante ha sido el rol de la curaduría que, como con la última, permitió visibilizar un nuevo rock cordobés que se mezcla con los clásicos y se vincula con la escena federal. En este sentido, la curadora cree que el encuadre local/federal funcionó muy bien: “se notó que el Festival es de Córdoba y al mismo tiempo plantea una apertura, una invitación a compartir el espacio con bandas de afuera… fue muy enriquecedor”.

El festival ha trabajado durante sus distintas ediciones para poner en valor una pluralidad de géneros musicales capaces de convivir, y también recrear redes de artistas, grupos y públicos. En particular, esta edición dio lugar a un escenario marcado por el protagonismo femenino, intensificando una labor de años desde Cultura municipal, presente en equipos de producción, programación y comunicación; así como en convocatorias y programas para selección de artistas. Carolina repasa la experiencia: “la presencia de mujeres en el escenario y detrás de escena fue increíble. Se vivió una energía muy hermosa y equilibrada. Lo disfrutamos, hubo otras sensibilidades y otras voces”.
Desde la organización se trata en definitiva de salir al encuentro con realidades que naturalmente dan lugar a nuevos lenguajes y estéticas de las que el Griego es solo un amplificador. Y de paso, esta última edición del festival deja claro que existen bandas lideradas y compuestas por mujeres, dueñas de una calidad y profesionalidad a la altura de todo gran festival.

 

 

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