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El municipio tiene la plena convicción del rumbo elegido, a la vez mantiene su vocación de diálogo, la misma que a la fecha nos permitió lograr consenso con el Sindicato de Personal Jerárquico de Transporte Automotor de Pasajeros de Córdoba y Afines (Apejetap), la UTA y el Surrbac. Solo nos falta alcanzar un acuerdo con el Suoem.

Hoy, volvieron a registrarse asambleas en varias reparticiones. En un marco de conflicto permanente, resulta dificultoso continuar el diálogo y lograr acuerdos. Esta actitud del gremio nos obliga a seguir tomando decisiones que nos permiten mantener servicios esenciales para el correcto funcionamiento del municipio.

Los cordobeses nos eligieron para que solucionemos los problemas de la ciudad, una ciudad que se encontraba abandonada. Y no vamos a fallar.

Vamos a avanzar hacia el progreso. Con firmeza, escuchando a todos los sectores, con un único objetivo de recuperar a la ciudad del estancamiento y atraso.

Sin dudas, esta decisión que tomamos puede generar quejas de sectores minoritarios, porque se terminan los privilegios. Pero el camino elegido redundará en beneficio de los vecinos de la ciudad.

En estos momentos tan difíciles el esfuerzo debe ser de todos. Por eso, el camino que elegimos es el del diálogo. Los reclamos forman parte de la democracia. La violencia y los gritos no serán aceptados.

Es necesario diferenciar al trabajador municipal que, con vocación de servicio, todos los días se esfuerza en pos del bien común, respecto de aquellos que con prepotencia y actitudes violentan desprecian y agravian el patrimonio de la ciudad.

El municipio no tiene dueños sectoriales, tampoco permitiremos un cogobierno. Eso se acabó. Los únicos dueños somos los cordobeses, quienes necesitan un municipio que sea promotor del desarrollo de la ciudad, no una máquina de impedir y poner trabas.

Esta gestión eligió un camino que es el de devolver el voto de confianza que nos dio la ciudadanía, con decisiones que promuevan un mayor bienestar para todos.

Agradecemos mucho el acompañamiento de los vecinos, quienes comprenden dónde estamos y hacia dónde vamos, que se esfuerzan y nos piden que no aflojemos.

La ciudad que todos soñamos, la que todos queremos vivir y anhelamos, exige tomar decisiones profundas, que seguramente afectarán algunos privilegios de unos pocos, pero será en beneficio de toda la ciudadanía.

 

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